Si la definición de galpón es la de un espacio no necesariamente abierto y, además, un espacio relacionado con la esclavitud, ¿por qué inclinarnos por la paradójica nomenclatura de Galpón de la Democracia?
- Porque los límites imprecisos del galpón no se delimitan por la presencia de las paredes sino por la ausencia de ellas: de modo que cualquiera que pase por allí puede ingresar, quedarse y opinar.
- Éste es un galpón donde todos somos libres y tenemos los mismos derechos y las mismas oportunidades de decir lo que pensamos.
- Porque cualquier miembro de la comunidad universitaria puede proponer un tema y convocar a reunión.
- Porque las reuniones se desarrollan teniendo en cuenta que la democracia supone un disenso que se busca convertir en acuerdos.
- Porque las opiniones se expresan siempre en el marco del respeto mutuo, pues el disenso democrático no supone la hostilidad entre los interlocutores sino, por el contrario, la buena disposición hacia la escucha.

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