lunes, 2 de noviembre de 2009

Las opciones y derechos de la mujer en la sociedad actual

Un tema siempre polémico y puesto en la mesa de discusión y decisión sobre políticas públicas es el tema de los derechos de las mujeres, aunque con particular énfasis el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo que supone también el tema del aborto.

Ya en el blog junto al equipo que venimos trabajando hemos referido lo que la la comisión revisora del artículo 120 propone, con los argumentos en favor de la despenalización como los argumentos en contra de la despenalización. Queda claro que no se trata de la despenalización en todos los casos de aborto sino en los casos que el embrión tenga taras psíquicas o físicas y cuando la mujer ha concebido producto de una violación. Luego la discusión se amplió por la decisión del Tribunal Constitucional de prohibir la distribución gratuita por el ministerio de salud de la píldora del día siguiente.

Respecto de estos temas creo que los medios han dado suficiente cobertura a ambas polémicas, y cada uno se ha formado una opinión propia. Tengo también sentada mi posición en favor de la vida, de toda vida, la de la mujer como la del nuevo ser, (que siempre es persona, ser humano y no lo es desde que algún "hito histórico o filosófico" se lo pretenda dar).Pero quisiera, más allá de estas consideraciones, resaltar los temas de fondo. La generación de políticas públicas para regular este tipo de casos (concepción de un nuevo ser no deseado). De lo que se desprende que si bien todos los sectores sociales pueden pronunciarse y plantear sus argumentos, sólo el Estado es quien tiene la última palabra. Y de otro lado, nuevamente el tema del derecho de la mujer de decidir sobre su propio cuerpo.

Cómo terminó o no la historia y las siguientes agendas que los sectores de la sociedad que respaldan el "a favor de" o el "en contra de" seguirán dando qué hablar y qué debatir. Esto es saludable porque creo que se toma conciencia de las implicancias de situaciones cotidianas y se plantea con este debate que las mujeres como los varones se planteen una mirada trascendente del propio ejercicio de su sexualidad o sobre las prácticas tan comunes como el requerimiento en los centros de salud o centros clandestinos para abortar y no precisamente por situaciones extremas como las planteadas en los casos de aborto eugenésico, terapéutico o por violación.

De abogada del diablo ¿o del angel?...

Lo más fácil es generar clichés: "Conservador" o "moderno", "religioso fanático" o "activista abortista". Tengo en esta parte del artículo un cometido, si bien creo que las políticas públicas son eso públicas y no se juegan en el aspecto de lo privado y las opciones particulares que las personas realizamos desde nuestros valores y convicciones éticas o religiosas, como decía la presidenta chilena Michelle Bachellet cuando instó a los parlamentarios de su país para que puedan legislar a favor de la entrega gratuita de la píldora del día siguiente, "dado que las familias y las mujeres serán las que de acuerdo a sus principios y valores tomen las decisiones que les corresponda"; sí quisiera, pensar en voz alta y plantear algunos cuestionamientos sobre estos temas relacionados a la oferta de opciones, métodos y el ejercicio de la libre elección que las mujeres hemos de ejercer y hasta qué punto no se convierten en otros instrumentos de dominación y a veces vejación de la condición humana de las mujeres.

Dado que el aborto está penalizado la mujer que lo hace se convierte en una criminal, por ello, la consigna es lograr que sea despenalización en todos los casos, no sólo en los casos de peligro de la vida de la madre, o de las malformaciones o graves taras psíquicas y físicas del feto o de violación. Todo esto bajo otra consigna más elemental, la del derecho de la mujer a decidir qué hace con su cuerpo y con su vida. Bueno, este argumento puede ser rebatido con la afirmación que dice que "los derechos de uno terminan cuando empiezan los de otro". Entonces el razonamiento en contra parte es que el concebido no tiene categoría de ser humano, es decir se considera "sólo el cuerpo de la mujer y su derecho de persona versus el derecho del viviente" y así no se entra en razonamientos culposos o delictuosos.

Argumentos van, argumentos vienen, el hecho es que el aborto es una situación absolutamente traumática, por lo mismo que el concebido toma parte del cuerpo de la psique, de la integridad humana de la madre. Por eso, con razón, algunos dicen cómo se puede estar a favor del aborto, nadie lo puede estar, pero en casos extremos qué queda. El problema es que no siempre son casos extremos. De los 357 mil abortos ¿Cuántos se hicieron por casos extremos? De otro lado, ¿Cuántos son realizados por la libre elección de la mujer? ¿O son los novios, esposos, amantes que las obligan a abortar? Entonces despenalizarlo ¿faculta a las mujeres a una libre elección, asumiendo los pasivos físicos y psíquicos que conlleva el hecho, o faculta a los varones, quienes podrán legalmente obligar a abortar?

La píldora del día siguiente, (AOE) su contenido químico es levorgenestrel, que como señalaba el ministro de salud, Oscar Ugarte, se encuentra también en otras pastillas anticonceptivas como microgynon, y existen además muchas otras en el mercado. Cabe anotar que en los insertos de estos como de otros fármacos se señala las contraindicaciones y efectos secundarios, y no me refiero alusión al posible efecto abortivo tan discutido. Sólo en mi papel de abogada del diablo cuestiono:¿Acaso no es cierto que la mujeres sufren de dolores de cabeza intensos y por consiguiente, cambios en el estado de ánimo, sobrepeso, hemorragias que llevan a anemias severas, etc, etc?... Me pregunto, ¿Por qué las mujeres tenemos que cargar con el pasivo de las políticas de control de la natalidad?. ¿Por qué no se inventan pastillas que las tomen los varones? Así es más equitativo el peso del control de la antalidad, ¿Estarían dispuestos a consumir pastillas que los alteren también a ellos? esto dado que el uso de los condones termina siendo muy "cómodo" y finalmente se pueden romper y aseguran poco, tanto para el contagio del sida como para la concepción no deseada. Si las políticas públicas se diseñan para las todos, y no caben consideraciones religiosas, creo que sí debería haber lugar a consideraciones éticas. Es decir que el remedio no sea peor que la enfermedad.

Y volviendo al levorgenestrel que se encuentra en la AOE, sólo se puede expender con receta médica (entiéndase en establecimientos públicos como privados), esto porque no es un caramelito que a cada rato se puede ingerir. Pues si ya en pequeñas dosis diarias produce lo que produce, imagínese en una sola dosis. Es sin duda una bomba que altera todas las hormonas y el regular funcionamiento del organismo de la mujer, generando no sólo malestar, sino también hay grave riesgo de que produzcan cáncer al útero. Shhhh, ¡Silencio! Esto no se dice en voz muy alta porque no le conviene a la industria farmacéutica. Entonces pregunto nuevamente, ¿Por qué las mujeres tenemos que cargar con el pasivo de las políticas de control de la natalidad?. ¿Por qué no se inventan pastillas que las tomen los varones? ¿Podrían ellos también colaborar en este sentido y consecuentemente tolerar todos los "efectos secundarios"? Y para terminar con mi papel de abogada del diablo, ¿Son realmente estas pastillas un icono para reivindicar los derechos, la libertad y la lucha por el bienestar de las mujeres? O será que nos están jugando en contra, contemplando sólo ciertos intereses que temo no sean los de mejorar la calidad de vida de las mujeres. ¿Usted qué opina?

Para finalizar creo que como sociedad, los científicos, los políticos y todos los hombres y mujeres de a pie podríamos reflexionar sobre nuevas salidas a estas realidades que tienen muchas más implicancias cotidianas, por un lado y por otro suponen consideraciones éticas respecto de la vida y derechos de la mujer. Sin duda hay que seguir reflexionando, debatiendo y buscando caminos para que el estado, la ciencia, la sociedad civil (todo tipo de organismos: sin discriminación por tendencia política o credo, pues en eso también se juega la tolerancia) podamos ayudar a conseguir realmente los nobles objetivos arriba señalados que tienen como fin último la vida y ésta vivida de manera plena y digna.



Carmen del Rosario Bahamonde Quinteros

No hay comentarios:

Publicar un comentario