Señor de los milagros a ti venimos en procesión.
"A ti venimos": ¿Somos nosotros quienes vamos? ¿O siempre es Dios quien sale a nuestro encuentro? El mismo Jesús, el Cristo, Señor de los milagros que hace más dos mil años pasaba haciendo el bien por las calles de Galilea, de Nazareth y Jerusalén. Pasa hoy por las nuestras, haciendo siempre el bien.
Tus fieles devotos a implorar tu bendición
"Fieles devotos": Y a su paso se conmueven los presentes, otros tantos permanecen indiferentes o pendientes de sus intereses. Y es que la condición humana no ha cambiado mucho ¿verdad Señor? Aun seguimos siendo los mismos miopes incapaces de ver aquello que señalas, lo que tú quieres es un mundo diferente del que hemos construido.
Faro que guías da a nuestras almas la fe, esperanza, la caridad
"La fe, esperanza, la caridad": La fe es don divino, no la merecemos y sin embargo la tenemos. Ante situaciones difíciles ¿quién puede decir que en ningún caso ha acudido a ti? ¿Quién puede decir que eres indiferente a nuestro dolor tú que lo has vivido, amado y sufrido todo como nosotros?; pues para eso te hiciste carne de nuestra carne ¿verdad?. La esperanza y la caridad se van forjando en la experiencia de vida al caminar junto a ti Cristo, siguiendo tus pasos, calzando tus huellas, haciendo tus opciones y pidiendo tu fuerza, pues no siempre es fácil tener esperanza y caridad luego de constatar nuestra propia debilidad o la de quiénes nos rodean.
Tu amor divino nos ilumine nos haga dignos de tu bondad.
Dignos de tu bondad: ¡Cuántas veces nos hemos sentido "indignos" del amor de Dios! Siempre habrá que pedir la gracia de mirarnos como Dios nos ve, de mirar nuestra vida como Dios la ve y caeremos en cuenta de todo el amor y misericordia que está dispuesto a derramar. Sólo en la experiencia del amor divino se amplían nuestros horizontes, como se ensancha nuestro corazón para amar y perdonar. A veces nos falta hasta curiosidad para lanzarnos a experimentar ese amor divino y así no quedarnos con una falsa imagen de nosotros mismos y de Dios.
Con paso firme de buen cristiano. Hagamos grande nuestro Perú.
Hagamos grande nuestro Perú: El bien común, siempre obligará a pensar en plural, a dejar de lado egoísmos y oportunismos. ¿Acaso no rezamos Padre nuestro? Por tanto no sólo mío o tuyo, por tanto igualmente Padre para todos y todas, por eso nos urge trabajar por un Perú capaz de albergar a todos, de aceptar su diversidad, donde todos podamos alcanzar una vida digna. Y eso es siempre una construcción colectiva que reconoce al otro como igual (sin discriminación de raza, condición social o credo), igualmente hermano, hermana.
Y unidos todos como una fuerza te suplicamos nos des tu luz.
Te suplicamos nos des tu luz: Sí, luz para hacer que a partir de nuestro compromiso amanezca siempre a pesar de la oscura noche que cierne sobre todos el odio, la violencia, la drogadicción, la muerte y la indiferencia.
Así sea.
C del R B Q
lunes, 2 de noviembre de 2009
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